El abandono de AESA a los Jornaleros del Aire

Madrid, SP.- (NP SLTA) El Sindicato Libre de Trabajos Aéreos (SLTA), el de mayor representatividad de este sector en España, denuncia el abandono que sufren los pilotos de lucha contra incendios por parte de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), autoridad competente en materia de seguridad en España.

Estos días todos tomamos conciencia de la importancia del trabajo de estos artesanos del aire, cuando se desata un gran incendio forestal, como el que se ha vivido durante una semana en Sierra Bermeja (Málaga).

Pero estos compañeros son personas también.

¿Qué hay detrás de esas personas?

¿Cuáles son las condiciones en las que trabajan en días y situaciones como estas?

Estos compañeros tienen un periodo de actividad de 12 horas diarias, seguido de 10,5 horas de descanso. En esas 12 horas, pueden volar un máximo de 8 en la boca del infierno con tres turnos de descanso como máximo, con intervalos mínimos de 40 minutos cada dos horas de vuelo.

En esos 40 minutos, las tripulaciones tienen que:

  • Rellenar documentación
  • Atender llamadas
  • Gestionar y pagar la comida (algunas empresas abonan este gasto, pero otras no)
  • Buscar donde comer
  • Gestionar el alojamiento para ese día
  • Buscarse medio de locomoción para poder ir a comer alojarse

Solamente esto, y cuando vuelven de comer y se han ocupado de todo esto, tienen que salir a volar de nuevo, esto significa que realmente han descansado 10 minutos reales con suerte.

La problemática es común para aviones y helicópteros, para pilotos y mecánicos.

La falta de instalaciones adecuadas para descansar esos 40 teóricos minutos hace que con el paso de los días, estos pilotos vayan acumulando mucha fatiga, un gran enemigo difícil de reconocer, que te mata lentamente sin que te des cuenta.

AESA ha tenido conocimiento a través de SLTA de estos hechos durante el pasado incendio, sin que se hayan personado, in situ, para comprobar la verdadera aplicación práctica de las leyes que ellos mismos aprueban.

En nuestra opinión, la dejación de funciones en materia de inspección es evidente y sangrante. Según ha podido saber SLTA, la agencia AESA alega que solo se persona a realizar una inspección con motivo de alguna notificación de seguridad o si se produjese algún accidente/incidente.

LA PROBLEMÁTICA ES COMÚN PARA AVIONES Y HELICÓPTEROS, PARA PILOTOS Y MECÁNICOS

Sin embargo, ahora nos enteramos de que una vez pasado el incendio y sin que nadie les haya requerido ni indicado nada, si están pasando por varias bases haciendo inspecciones. La verdad no entendemos nada

La realidad es que esto no debe de ser así, porque en las bases de contraincendios en multitud de ocasiones acuden por sorpresa a comprobar papeles sin que nadie haya notificado nada, y por el contrario, cuando les pedimos ayuda para mejorar la seguridad de las operaciones por la vía de la inspección, in situ, en un Gran Incendio Forestal GIF, nos encontramos con que “hay que poner una denuncia para que vengan o a que ocurra un accidente”, es la queja común de nuestros afiliados.

La ineficacia de las Comunidades Autónomas y empresas a la hora de facilitar avituallamiento y bebida en tiempo, hace que estos profesionales tengan que autogestionarse, lo cual, además de redundar en una carga de trabajo adicional para las tripulaciones, reducen su tiempo de descanso y reducen la eficacia de los medios por el incremento del intervalo entre vuelos, como ya hemos explicado.

Finalmente, la competencia feroz entre las empresas para adjudicarse los contratos, permitido por un convenio sectorial redactado por las empresas y sindicatos, en el cual fue excluido el SLTA (que contempla unos salarios “mínimos”) permiten a las empresas reducir gastos en personal y competir a la baja.

Descuiden ustedes, que las empresas mantienen sus márgenes financieros.

Son las tripulaciones y mecánicos los que sufren estas bajadas mediante una pérdida continua de poder adquisitivo y un recorte de sus derechos laborales adquiridos largo tiempo atrás.

Con el ánimo de no empachar en esta primera entrega (punta del iceberg) a nuestros lectores con las penurias de estos enormes profesionales, solo nos resta reconocer el mérito de la ciudadanía que no duda en invitar a comer a estas tripulaciones de su bolsillo o en cocinar un perol de lentejas para que coman caliente, en llevarles unos pasteles a las bases donde se apresuran a atacar a ese enemigo común con toda la carga emocional que lo descrito aquí supone.

Pero además de reconocer el mérito de estas personas que nos ayudan, queremos desde aquí, darles nuestras más sinceras gracias, y asegurarles que sea como sea y aunque en algunas ocasiones lo pagamos muy caro, nosotros los profesionales no les vamos a dejar, y siempre vamos a estar al pie del cañón.

¡Gracias, gracias, gracias!

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